29/07/2020 | 123emprende

Andalucía Open Future «El Cubo», aceleradora de startups

Andalucía Open Future es una iniciativa de apoyo al emprendimiento impulsada por la Junta de Andalucía y Telefónica para la aceleración de startups en la región.

Actualmente impulsa proyectos tanto en fase temprana como en fase de desarrollo y ejecución, que cuentan con un producto mínimo viable lanzado o de potencial lanzamiento en cuatro meses. Durante el proceso de aceleración, con una duración de 8 meses, las startups reciben una asesoramiento personalizado por parte de un equipo de más de 80 mentores especializados.

En 6 años de vida de Andalucía Open Future, el programa ha acelerado a 174 empresas, de las cuales 68 han sido aceleradas en El Cubo. Este mes de septiembre, Andalucía Open Future lanzará una nueva convocatoria para la incorporación de startups.

Juan Jesús Velasco, co-director de crowdworking El Cubo

 

– Desde tu experiencia en todo este tiempo, ¿has visto una evolución en el ecosistema emprendedor andaluz?

Sin duda, ha habido una gran evolución en el ecosistema andaluz emprendedor y, particularmente, en el de startups en estos 6 años.

Cuando empezamos en 2014, básicamente, una startup que estaba dando sus primeros pasos tras pasar por un programa de incubación, se tenía que marchar a una aceleradora de Madrid, Barcelona o Valencia o bien guardar su idea en un cajón. Esa fue la situación que encontramos cuando empezamos la actividad en El Cubo, había inquietud por emprender pero faltaban recursos de apoyo y también faltaba densidad de startups en el territorio.

En estos años, el ecosistema se ha ido volviendo cada vez más activo y es un esfuerzo de muchos agentes: universidades, incubadoras, aceleradoras, business angels, foros de inversión… Andalucía y sus startups son cada vez más visibles fuera de la región y se capta el interés de los fondos de inversión que, de manera natural, se movían entre Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao.

Hasta 2018 era raro encontrar alguna referencia a Andalucía o a Sevilla o a Málaga en informes nacionales o internacionales sobre el ecosistema de startups. Ahora, ciudades como Sevilla y Málaga, están en los ránkings de ciudades startup de España. Andalucía ya empieza a tener un peso importante en el ecosistema nacional en cuanto a número de startups y también en cuanto a rondas de inversión.

Aún nos queda camino por recorrer pero Andalucía es ya la cuarta comunidad autónoma en incubadoras y aceleradoras específicas para startups y, según el estudio del ecosistema emprendedor de CaixaBank Dayone y el IESE, aportamos el 8% de las startups de toda la península ibérica (España y Portugal).

– ¿En qué tenemos que mejorar?

Aún nos falta densidad (número) de startups en el territorio y esto contrasta con el hecho de que Andalucía es la comunidad autónoma más poblada y, además, con mayor tasa de emprendedores en sentido amplio (tecnológicos y no tecnológicos). También tenemos que ganar en tamaño y escala de nuestras startups, es decir, contribuir a que crezcan y se expandan en el mercado, lo cual llevará de la mano operaciones de inversión de mayor envergadura.

No obstante, creo que en estos años hemos dado un gran cambio a mejor y tenemos que seguir por esta misma senda porque, sin duda, Andalucía es un territorio favorable para emprender y desarrollar una startup.

– En algunas épocas se vuelven muy populares entre los emprendedores ciertas temáticas. ¿Qué tipo de proyectos se están creando en los últimos años? ¿Hay un perfil tipo?

Es cierto que hay sectores que se vuelven muy activos o calientes y es algo que suele tener variación con el tiempo. La situación actual alrededor del COVID-19 ha puesto el foco en el sector EdTech, es decir, en la educación digital y también en la salud digital o eHealth. En ambos sectores se espera mucha actividad en los próximos meses.

Ya veíamos cierto interés en el delivery, la logística de última milla y el comercio electrónico y, el contexto actual, ha potenciado aún más el interés en compañías que operan en este ámbito.

El análisis de datos, el big data y la analítica también van a ser sectores muy calientes. Hay un gran filón en los sistemas de soporte a la toma de decisiones basadas en datos y, por ejemplo, las administraciones públicas y gobiernos van a ser demandantes sin duda de este tipo de sistemas.

– ¿Cómo es el día a día de un emprendedor en “El Cubo”?

Ahora con la situación de la COVID-19 ha cambiado un poco la configuración del programa y la forma de trabajar puesto que hemos pasado toda la actividad a remoto pero, a pesar del cambio, el espíritu fundamental se mantiene.

El Cubo, que es el centro de crowdworking de la iniciativa Andalucía Open Future que está en Sevilla, ofrece a la startups un programa de aceleración intensivo de 4+4 meses en el que ponemos el foco en llegar al mercado.

Esto se traduce en un seguimiento continuo de las empresas (de ahí la importancia de trabajar codo con codo con ellas durante el programa y que trasladen su oficina a nuestras instalaciones), en sesiones de trabajo programadas con el equipo de mentores (que son individuales con cada empresa), en un trabajo personalizado con cada compañía, en la conexión con clientes o inversores, en la visibilidad a través de eventos, ya sea de inversión o sectoriales…

Un día habitual en El Cubo es un día en el que estamos trabajando con las empresas y mantienen reuniones periódicas con sus mentores, están dedicados a sus negocios desarrollando producto o realizando actividad comercial, están hablando con sus compañeros compartiendo experiencias… También pueden estar con los responsables del programa repasando algún aspecto de sus empresas o bien en alguna reunión con clientes potenciales o algún inversor que haya venido a ver compañías interesantes en las que invertir.

El estar durante 8 meses conviviendo en el mismo espacio genera un clima de trabajo muy positivo, las empresas se ayudan mucho entre ellas, se generan fuertes lazos de comunidad y, por supuesto, también se genera un vínculo fuerte con el equipo de mentores, con los responsables del programa y con el propio espacio. Es muy bonito que empresas que hace tiempo que salieron del programa, como Healthinn, se refieran al Cubo como “su casa”.

– Muchas de las startups españolas cierran rondas de financiación sin haber conseguido un solo euro pero aparecen en los medios de comunicación como proyectos de éxito. ¿Crees que enfocan más sus esfuerzos en el marketing que en vender?

Como en cualquier sector, seguramente encontremos algún caso al que sea difícil encontrarle explicación… sin embargo prefiero verlo desde otra perspectiva.

Marek Fodor, co-fundador de Atrápalo, tiene un post en su blog que habla de la «secuencia del éxito» de una startup y lo resume en un flujo muy sencillo: usuarios, clientes e inversores. Es decir, para despertar el interés de un inversor, una startup debe mostrar que su negocio tiene un encaje en el mercado y, para ello, debe demostrarlo con métricas que reflejen ese interés y esto, al final, se resume en tener clientes que pagan o, al menos, usuarios que usan tu plataforma o tu servicio.

Es cierto que hay operaciones de inversión en compañías que aún no tienen métricas y esto se basa en otros criterios que también es interesante comprender. No es lo mismo, sobre todo en la fase temprana de un negocio, un equipo fundador que ya viene de montar otras compañías exitosas que un equipo que se enfrenta por primera vez al reto de montar una empresa.

Es decir, la experiencia previa y el background del equipo emprendedor son factores importantes porque mitigan riesgos y, por consiguiente, hacen que viable una inversión en una compañía que aún no factura porque estás analizando la capacidad de ejecución que tiene el equipo.

Otro criterio importante, y está vinculado a los dos anteriores como criterios de decisión, es el mercado. No solamente por el tamaño y el potencial que tenga éste, también por la actividad que está teniendo. Hay sectores que están de moda y hacen que un inversor los mire con mucha más atención y tenga interés por entrar ahí (como ahora mismo la educación digital o el eHealth).

El cómo se ponderan estos criterios depende del estado en el que está la startup. Si está arrancando, el equipo pesa mucho más que la tracción o el mercado (miramos su capacidad de hacer), si ya está en mercado y busca su market-fit entonces pesan más las métricas, y si busca crecer y expandirse, entonces el criterio que toma más peso es el mercado.

A todo esto, también hay dos detalles que podemos añadir a la ecuación y que, en cierta medida, están vinculados a hacerse visible y al marketing. Evidentemente, si una startup deja «rastro» en forma de noticias o reportajes en medios especializados, ese rastro acaba llegando al radar de un inversor y ayuda a formarse una imagen de la compañía.

Por otro lado, hay un efecto llamado FOMO (fear of missing out o miedo a quedarse fuera) que hace que haya inversores interesados en una compañía cuando ven que otros inversores también tienen interés, más aún si hablamos de un sector que está especialmente caliente en términos de actividad.

– ¿Cuáles son los errores más habituales que cometen los emprendedores? 

La idea, por ejemplo, puede ser la clave para un negocio pero también puede ser enemigo del emprendedor porque te puede nublar la visión y hacer que le des la espalda a lo que está diciendo el mercado y los clientes.

Un proyecto se convierte en negocio cuando es capaz de encontrar un encaje entre las necesidades de sus clientes y el producto o servicio que se ofrece; esto es lo que llamamos el market-fit pero, para llegar hasta ahí, seguramente haremos algún que otro zig-zag y tengamos que hacer ajustes en nuestra propuesta de valor hasta dar con la clave del cliente. Si no estamos atentos a estas pistas, poca adaptación haremos y tendremos un producto que el mercado no quiere y eso, al final, no es un negocio.

En equipos de carácter muy técnico se da algo que llamamos «productitis», es decir, dedicar mucho tiempo a hacer un producto perfecto que se hace de espaldas al cliente y que, cuando se saca al mercado, nadie quiere o necesita. También ocurre cuando no se cuenta en el equipo con alguien con habilidades comerciales y, por tanto, todos los socios se refugian en construir producto.

Otro error habitual es no contar con un equipo; es decir, caminar en solitario. Es cierto que es complicado encontrar un socio pero esto es una carrera de fondo y, para llegar lejos, hay que ir acompañado porque nuestro equipo complementará las habilidades con las que no contamos. Una startup tiene sus piezas clave: alguien que esté a cargo del producto, alguien que esté a cargo de la actividad comercial, alguien que tenga la visión y guíe al equipo y alguien que se haga cargo de gestionar la caja.

Y, finalmente, otro error clave es la pérdida de foco. En el ecosistema puede llegar a ser fácil perder el rumbo: concursos, eventos, incubadoras, aceleradoras, retos de innovación abierta, foros de inversión, convocatorias con dinero a fondo perdido…

Nunca hay que perder el foco en el negocio y en el «momento» de la empresa; es decir, hay momentos adecuados para pelear en un concurso o por una subvención a fondo perdido porque la inversión de tiempo y esfuerzo nos garantiza una alta probabilidad de éxito, también hay momentos para ir a eventos de inversión (tenemos métricas y buscamos financiación)… Así que es importante no distraerse y usar todos estos recursos conforme la empresa los necesita de verdad y, de esta forma, centrarnos en lo importante (usuarios y clientes).