18/08/2019 | Ideas de negocio

10 consejos para superar el síndrome postvacacional

¿Acabas de volver de tus vacaciones y te sientes irritable, bajo de ánimo y con alteraciones del sueño? Te contamos qué es el síndrome postvacacional y cómo superarlo.

No te preocupes, no estás enfermo. Y en el peor de los casos, esta sensación no durará más de 2 o 3 de semanas. Estos síntomas, similares a los del estrés, indican que estás sufriendo un trastorno motivado por la vuelta a la rutina después de un período de vacaciones. Ya ves, regresar al trabajo no es tarea fácil para casi nadie, pero para algunos es casi traumático. Incluso, en algunos casos, pueden precisar ayuda profesional.

Según datos de Adecco, entre un 30% y un 35% de los trabajadores suele padecer este síndrome al final de sus vacaciones

Estos son algunos consejos que te ayudarán a prevenir los síntomas de la vuelta a la rutina, y si aun así no puedes evitarlo, estas pautas te ayudarán a sobrellevar mejor las molestias derivadas de una mala adaptación al cambio:

1.         Programa tu regreso con margen de tiempo

Si viajas, programa tu regreso con cierto margen de tiempo y no vuelvas la tarde de antes. Reserva unos días al final de las vacaciones y haz una adaptación progresiva y relajada. Esto te permitirá prepararte tanto física como mentalmente para la vuelta a la actividad laboral.

2.         Vuelve a tus horarios ordenados de sueño

Seguramente, durante las vacaciones hayas alterado tu horario de descanso y ahora toca volver cuanto antes a los ritmos normales. Llegar cansado y con sueño al trabajo solo empeorará el malestar. Evítalo durmiendo al menos 7-8 horas.

3.         Come de manera saludable

El orden y la readaptación a la rutina pasa también por la alimentación. No hace falta que te pongas a dieta, pero debes procurar comer sano y regularizar los horarios.

4.        Evita el alcohol y la cafeína

Si no quieres empeorar la situación, evita durante los primeros días el alcohol y la cafeína. El primero es un depresor del sistema nervioso y puede agudizar síntomas como desgana y desconcentración. En el caso de la cafeína, puede aumentar la sensación de estrés y ansiedad.

4.        Incorpórate a mitad de semana

Mejor que incorporarte un lunes, intenta hacerlo a mitad de semana, un miércoles o un jueves. Así el descanso estará más próximo y el comienzo de la actividad será progresivo.

6.         Evita el estrés y las jornadas maratonianas

Tómate con calma la vuelta a la actividad y evita, en la medida de lo posible, las jornadas maratonianas que solo te provocarán desánimo y estrés. Evita también la desmotivación que conlleva marcar objetivos irreales y fíjate metas asequibles y a corto plazo.

7.         No te lleves trabajo a casa

Exprime al máximo tu tiempo de trabajo y no te lleves trabajo a casa. Disfruta de tu tiempo de ocio y aprovéchalo para realizar alguna actividad agradable como reunirte con amigos o familiares.

8.         Mantén una actitud positiva

Afronta la vuelta a la rutina con un pensamiento positivo y mira tu trabajo como el medio para mantener un determinado nivel de vida, y no como un castigo.

Cuando llegues a la oficina no tienes que encontrarte con una avalancha de trabajo pendiente. Con pensamientos negativos como ese solo consigues aumentar el desánimo, así que no adelantes acontecimientos y te estreses creando expectativas que, en ocasiones, son peores que la realidad misma. Para ayudarte a eliminar pensamientos catastrofistas o ideas irracionales que puedan darte ansiedad, puedes practicar la relajación de forma regular.

9.        Pasa página y céntrate en el presente          

Céntrate en el presente y deja de pensar en lo bien que has estado en la playa o paseando por espacios idílicos. Si quieres empezar con buen pie no puedes estar todo el día mirando el fondo de pantalla del ordenador con las fotos del último viaje o recordando las noches de fiesta que has compartido con los amigos.

10.         Reanuda las actividades extralaborales

No todo va a ser trabajo. Reanuda las actividades extralaborales, organizando tu agenda a lo largo del día y en función de la energía que tengas. Puedes realizar actividades lúdicas o aprovechar para iniciarte en alguna ocupación que siempre te ha llamado la atención como aprender a bailar, tocar un instrumento o hacer un curso de fotografía. Seguro que adentrarte en cualquiera de esas opciones te animará y te hará la semana laboral más corta.

Si no te sirve nada de lo anterior y tu desmotivación persiste, solo te queda pensar en el fin de semana, en el próximo festivo o, si todavía te quedan algunos, en los días de vacaciones que aún no has disfrutado. Además, esta sensación de hastío no tardará mucho en irse, aunque si se prolonga, lo mejor será que acudas a un especialista.